Entrevistas Alumni

Alba Camacho Saez
Alba Camacho Saez
26/03/2020
Roser Reyner
Alumni


Grado de Psicología, Máster Universitario de Educación y TIC i Máster Universitario en Psicopedagogía





Alba Camacho Saez

«Envié una PEC después de romper aguas, nunca lo olvidaré»
 

Cuando Alba Camacho empezó a estudiar el grado de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), tenía una hija. Cuando terminó el grado, estaba embarazada de su tercer hijo. Era el año 2017. Hoy, ha tenido tiempo de estudiar tres másteres más (uno lo está terminando), de tener a su cuarta hija y de abrir un centro de psicología infantil. En esta entrevista nos detalla cómo lo ha hecho y cómo lo ha vivido. 

 

En tu web, explicas que la maternidad cambió tu forma de ver el mundo. ¿Cómo lo veías antes y cómo lo ves ahora?

Me imaginaba que la maternidad era especial y que algunas cosas cambiarían, pero no me imaginaba que se convertiría en el motor para conseguir todo lo que me proponía. Algunas cosas que antes me parecían muy difíciles dejaron de parecérmelo. 

O sea, ¿fue un impulso para estudiar Psicología?

Sí. Me fascina cómo cambian los niños, día tras día, y también su potencial de aprendizaje. Como madre, es muy importante qué les enseñas, porque la infancia les quedará marcada para siempre. Es una responsabilidad, pero también una oportunidad enorme. Y pienso que merece la pena tener una preparación. En mi caso, la maternidad fue un motivo para hacer lo que tenía pendiente.

¿Cómo compaginabas la crianza de tu primera hija, el grado de Psicología y el trabajo como enfermera?

Cuando me decidí, ella tenía unos cinco años. De día trabajaba y, cuando ella se acostaba, yo aprovechaba para estudiar hasta las dos o las tres de la madrugada. Me planteaba cómo podía aplicar a mi vida todo lo que iba aprendiendo. Cogí mucha confianza en mí misma y mis prioridades cambiaron. 

Después llegó otro embarazo, ¿verdad?

Sí, mientras estudiaba la carrera me quedé embarazada de mi segundo hijo. Nunca olvidaré que envié una de las pruebas de evaluación continua (PEC) después de romper aguas, antes de ir al hospital. ¡Era de la asignatura Psicología del lenguaje! Y mi segundo hijo me dio, de nuevo, más fuerzas para seguir estudiando. 

Y después, dos másteres más... ¡y dos hijos más!

Sí, en el momento de parir a mi tercer hijo, estaba terminando el trabajo final del máster universitario de Educación y TIC (E-learning). Más tarde hice el de Psicopedagogía y ahora estoy terminando el de Psicología Infantil y Juvenil: Técnicas y Estrategias de Intervención. Y, cuando estaba embarazada de mi cuarta hija, que nació el año pasado, monté el centro de psicología infantil, que era mi sueño.

Muy intenso...

De hecho, todos estos proyectos me daban tiempo para mí misma y al mismo tiempo eran un bien para todos.

Es muy necesario, como mujer, tener un rato para cultivar tu propia identidad, ¿verdad?

Era una manera de no abandonarme. La participación en los foros o los trabajos en grupo me conectaban con el mundo exterior y eso me ayudó mucho.

Muchas mujeres pueden pensar que ellas no podrían hacerlo, por capacidades, por logística familiar o directamente por recursos económicos.

Es cuestión de confiar en una misma y de querer un cambio. Cuando empecé a estudiar, estaba sola con mi hija después de pasar por una experiencia de pareja complicada. Era un momento delicado y la UOC me ayudó y me apoyó. Después formé una nueva familia. Era una persona y ahora soy otra.

Para las mujeres que se planteen combinar la maternidad y la crianza con estudios en la UOC, ¿cuáles son los puntos a favor, en la práctica del día a día? 

Primero, que te lo puedes combinar; segundo, que cuando tienes que pasar mucho rato en casa, es una ventana al exterior, donde puedes tener contacto con personas con las que compartes intereses y que te permite estar al día. Y, si te organizas, formará parte de tu rutina. En algún momento tendrás que sacrificar tiempo, dejar de hacer algunas cosas, pero merece la pena. También, cuando tus hijos te ven estudiando, les transmites que tú te esfuerzas. Incluso puedes ponerte a estudiar con ellos. Y que asistan a tu graduación es lo mejor. Siempre pensamos que nos sentiremos orgullosos de nuestros hijos, pero los hijos también pueden sentirse muy orgullosos de nosotros.

En cuanto a la conciliación, ¿hay algo que propondrías a la UOC para facilitarla aún más?

No lo había pensado...

¡Buena señal! Cada vez, las mujeres se abren más a hablar sobre los momentos no tan dulces de la maternidad. ¿Cuál es tu experiencia, en este sentido?

A menudo se muestra la cara positiva, pero hay una cara difícil porque te reencuentras con tu infancia, con cosas que, tal vez, tenías pendientes. Es un momento de mucha vulnerabilidad. De hecho, nunca estás preparada para tener el primer hijo, en el sentido de que no será como imaginabas. No estamos muy acostumbrados a hacer cosas para los demás y la maternidad muchas veces implica ponerte en segundo lugar. Y eso cuesta. También tienes que aprender que no lo harás todo bien y aceptar que tus hijos son personas que no son de tu propiedad, con su propia manera de ser. Es más importante lo que ven que haces que no lo que les dices. Y, repito, los estudios han sido una manera de encontrar ratos para mí, de cuidar de mí misma, de seguir siendo yo.

Y tus hijos han visto que haces lo que te gusta.

Trabajar de algo que te gusta y haber conseguido un objetivo que tenías, después de tanto tiempo, merece la pena. Y lo he podido compartir con mis hijos: ellos me han ayudado a montar el centro de psicología infantil, a elegir el material y la decoración. Creo que, por este motivo, muchos niños no quieren irse.

Como en muchas otras mujeres emprendedoras, por obligación o por voluntad, el emprendimiento te ha llegado a raíz de la maternidad, y tus proyectos profesionales y personales están muy entrelazados. ¿Alguna recomendación para otras mujeres que se planteen tomar esta vía?

Desde mi experiencia, un hijo o una hija es la razón más grande que puede tener una persona para conseguir lo que sea. Cuando una madre mira a su hijo, piensa que no hay nada imposible. Y, cuando un hijo te dice «no pasa nada, mama, tú puedes», eso sí puede con todo.

Ahora, tienes dos hijos pequeños.

La niña de un año y el niño de dos.

¿Cómo es un día laborable para ti?

Los fines de semana estoy al 100 % con ellos. Pero, en el día a día, paso muchas horas fuera de casa. Me levanto muy temprano, siempre estudio un poco por la mañana, después trabajo en un hospital haciendo grupos de crianza y educación maternal para embarazadas, después trabajo en mi centro y a veces mis hijos vienen a verme, también investigo... hago muchas cosas. Y, cuando llego a casa, es la hora de ducharlos, de cenar... Intento que cenemos todos juntos y que nos expliquemos cómo nos ha ido el día. Hacer tantas cosas no es fácil, pero es mi manera de hacer: necesito actividad y aprender constantemente. Creo que yo acepto cómo son ellos y ellos aceptan cómo soy yo. Si llego a casa contenta, ellos también lo están. También me ayuda que paso muchas horas al día con niños. Y, con la más pequeña, cogí seis semanas de permiso de maternidad y el resto lo hizo su padre, mi pareja. Pienso que lo más importante es crear vínculo y, con un padre, se hace compartiendo el día a día. 

¿Tendrás un quinto hijo?

De momento, digo de momento, creo que me he plantado [risas]. Es que me gustan mucho.

¿Desde tu experiencia como madre y psicóloga, puedes destacar algún aspecto básico de la crianza, hoy en día?

Por ejemplo, las nuevas tecnologías. Han cambiado la manera de aprender y es muy importante tener una relación cercana y de confianza con los niños. Tenemos que escucharles mucho y entender que, a veces, les decimos cosas porque tenemos miedo. No podemos seguir el modelo de crianza que recibimos nosotros. Todo ha cambiado mucho. Tenemos que hablar mucho con ellos y estar al día. Tenemos que conseguir que, si se niegan a hacer cosas en el ámbito de las redes sociales y las nuevas tecnologías, sea porque han entendido que pueden ser perjudiciales, no porque los controlamos o se lo prohibimos.

¿Actualmente, tienes algún proyecto profesional que te motive especialmente?

El neurodesarrollo de los niños hasta los tres años. A veces, hay pequeños signos de alerta que pueden tener consecuencias y, por desconocimiento, los padres no hacen nada. Es interesante animar a los padres a jugar con los bebés, a estimularlos y que estén al caso de las señales de alerta para darse cuenta, si es necesario, y así poder tratarlo a tiempo. Me estoy concentrando en hacer grupos de madres, padres y niños con este objetivo. 

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